Muchas empresas industriales disponen de información parcial sobre la producción, pero tienen dificultades para conocer con precisión cómo están funcionando realmente sus máquinas y líneas.
Las paradas no registradas, las pérdidas de velocidad o los problemas de calidad generan un impacto directo en la productividad y la rentabilidad de la planta.
Disponer de un sistema de medición del rendimiento operativo permite identificar estas pérdidas, cuantificarlas y priorizar acciones de mejora basadas en datos objetivos.