Las líneas de montaje requieren una coordinación precisa entre estaciones de trabajo, sistemas de transporte, utillajes y equipos automatizados.
El control de los tiempos de ciclo, la sincronización entre operaciones y la gestión de incidencias son factores crítitcos para mantener la productividad y evitar cuellos de botella.
Además, la necesidad de garantizar calidad, trazabilidad y repetibilidad en cada operación añade complejidad al sistema de control y a la gestión global de la línea.