Las líneas de fabricación de envases metálicos trabajan a altas velocidades y requieren una coordinación precisa entre procesos de corte, conformado, ensamblado y transporte.
La exigencia en la calidad del producto final, junto con la necesidad de mantener ritmos de producción constantes, hace que cualquier desajuste pueda provocar defectos, rechazos o paradas en línea.
Además, la integración de distintos equipos y tecnologías dentro de una misma instalación añade complejidad al sistema de control y a la estabilidad global del proceso.